
Cuando la conocí en la faculteision me pareció una borde. Aunque me llamaba la atención. Una especie de poder de atracción que se iba acentuando con el tiempo, según ella también se marcaba algún que otro acercamiento acompañado de la Mila, que siempre fue más accesible en ese sentido. Noemi nos miraba con indiferencia desde sus ojos castaños, pero de vez en cuando se marcaba alguna joyita verbal de esas que tanto la caracterizan.
Se podía decir que hacíamos una competición de bordes.
Y poco a poco fuimos haciéndonos amigüitas, compartiendo locuras y risas, convirtiéndose en asidua fiel a Pensión-Casa Elena. Y en ese impás de tiempo fuimos participando en sus cumples, ya sin piñata, en su casa paterna/materna (el matriarcado al poder). Y no recuerdo que lloviera en esas ocasiones.
Entre los buenos momentos, que fueron, son y serán muchos, nuestra estancia en Irlanda. ¡Cómo echo de menos esos momentazos! Realmente tenemos que repetirlos, jeje.
Con dos días de retraso posteo su cumple aquí. Es que estuve alejada del mundanal ruido y no pude ser previsora. Así que por segunda vez, ¡feliz cumpletacos!